sábado, 10 de enero de 2009

Del motel... al Cielo

Ya publicamos en este blog algunas pinceladas sobre la vida de Geralda, “madre luchadora”. Hoy queremos hablaros del “milagro” de su hija Jaqueline. (en la foto: Jaqueline -a la derecha- en el momento de su ingreso en la Hacienda Esperanza - CEU)
Jaqueline tiene ahora 22 años y es la hija mayor de Geralda. Desde los 15 años comenzó a consumir crack y a frecuentar los “moteles” como medio de pagarse el vicio de la droga. Ella dice que han sido “los siete años oscuros de su vida”: abusos sexuales, palizas, exploración sexual, hambre, enfermedades…
La conocimos hace dos años, cuando nos interesamos por la situación de sus hermanitos más pequeños (Jade, Tiago y Pedro). Entonces ella estaba embarazada; dio a luz su hijo, pero seguía consumiendo droga y “trabajando” en el motel. Según cuenta, la situación dentro del motel es tan deprimente y deshumanizadora que la droga se convierte en el motivo y también en el instrumento: motivo porque gastan todo lo que ganan en conseguir la droga, e instrumento porque sin la droga ningún ser humano sería capaz de sopotar las bajezas y humillaciones que ellas sufren en el motel. (en la foto: Geralda, Jaqueline y los dos hermanitos más pequeños).

En esta situación, Jaqueline desapareció durante un tiempo… Su hijo quedó desamparado y una vecina lo llevó al SOS (acogida de niños abandonados) y de allí pasó para el albergue de adopciones, esperando alguna familia que lo adoptara.
Un buen día, Jaqueline nos buscó; estaba nuevamente embarazada y quería que la ayudáramos a salir del mundo de la prostitución y de las drogas… y quería dar a luz a su nuevo hijo en paz y en un ambiente sano y seguro. Lo primero era ayudarla en el plano de la salud y concertamos unas visitas a la consulta de nuestro buen amigo el sacerdote camiliano P. Adolfo (doctor especialista en ginecología). Pero Jaqueline no apareció el día de las consultas. Nuestra educadora social fue de motel en motel preguntando por ella, pero nadie sabía nada de ella. Nos dimos por vencidos. Al mes apareció de nuevo reclamando nuestra ayuda. ¡Ahora sí que no podíamos esperar! Inmediatamente la llevamos a la “Hacienda Esperanza”, una entidad del CEU (Condominio Espiritual Uirapurú) que ayuda a mujeres a liberarse de la droga. (en la foto: Jaqueline con tres de sus hermanos)
A los dos días de estar en la Hacienda Esperanza, Jaqueline comenzó a sangrar. Parecía un aborto espontáneo. La ecografía constató que el bebé llevaba muerto un mes en su seno. Pasó 4 días en el hospital recuperándose. Había perdido a su pequeño, pero Dios había querido salvar su vida, que de no haber salido del motel, con toda seguridad, habría perdido.

La vida en la Hacienda Esperanza en estos 6 meses no ha sido fácil para Jaqueline. Ha tenido que luchar contra la droga, contra muchos años de “hacer lo que le da la gana”… ha tenido que llenar muchos vacíos humanos y espirituales… La convivencia con las otras internas no ha sido sencilla, pero gracias a Dios, hoy habla de las moradoras de la Hacienda como de “mi familia”. La directora de la casa me decía hace poco que “tal vez Jaqueline no había hecho grandes progresos pero que la voluntad por mejorar y por salir adelante era tanta que se sentían muy satisfechas de ella”. (en las fotos: arriba, foto de familia de la Hacienda Esperanza del CEU y abajo, Jaqueline con su hijo, su madre y su hermana)

Hoy Jaqueline es una persona nueva…. Todavía falta mucho para liberarse totalmente de sus antiguas cadenas, pero es consciente de que Dios fijó sus ojos en ella. Se sabe privilegiada por haber recibido una oportunidad… ¡y la está aprovechando! En la Hacienda a aprendido muchas cosas que le serán de gran utilidad cuando tenga que enfrentar el mundo de aquí a unos meses.
Algunos os preguntaréis… ¿y el primer hijo de ella; el que fue a parar en el albergue de adopción? ¿qué fue de él?Esa es una historia emocionante que os contaremos otro día.

3 comentarios:

Héctor dijo...

Es difícil, pero es posible, y he aquí en Jacqueline un ejemplo más de Esperanza. Juntos lo podemos hacer.
Estoy deseando saber la 2ª parte de la historia.

Anónimo dijo...

Es una historia conmovedora la de Jacqueline, pienso que en estos momentos es importante que siga sintiendo la presencia y el amor de Dios, eso le ayudará a superar su pasado y seguir con una vida digna para ella y su familia. Escribe pronto que pasó con su hijo...
Besitos
Marivi

Anónimo dijo...

Querida Jaqueline, la presencia de Dios en tu corazón te llena de ánimo y esperanza para afrontar tu nueva vida y agradecer a Dios el regalo de su amor a través de tus hijos.
Desde Getafe (España) oramos por ti y por toda tu familia.
Maricela