viernes, 7 de noviembre de 2008

Llegó la hora de los peques

¡Ya iba siendo hora de que los peques
también tuviéramos un día de diversión!

El reencuentro con los más pequeños fue muy gratificante. La tía Cícera tenía ya todo organizado. Hacía meses que los pequeños del grupo – de 4 a 12 años– reclamaban “su derecho” a una mañana de diversión en el seminario.


Todos estos niños provienen de familias con escasos recursos económicos. En muchos de los casos son niños criados por los abuelos, o por vecinas, o madrinas… algunos de estos niños tienen grandes carencias afectivas y muchos están mal alimentados.


Llegaron como una avalancha al seminario. Los seminaristas Jones y Tiago los trajeron en la furgoneta. ¡Unos 30 niños en una furgoneta de 9 plazas! También venían con ellos “las chicas del violín”: algunas de las chicas de 15 años que aprenden violín y estudian música con Alberto. Ellas cuidaron de que los “peques” estuvieran en orden y no hubiera “malos rollos”.

Jugaron al fútbol, a hacer comiditas y a muñecas… algunas de las niñas estrenaban las ropas que trajimos de España. ¡Qué ilusionadas estaban! A media mañana el almuerzo. La tía Cícera preparó en un periquete unos perritos calientes de chuparse los dedos. Retomadas las fuerzas con el tentempié siguió el juego hasta que el sol comenzó a caer a plomo y el agua fresca de las botellas no era suficiente para calmar la sed.

Llegó entonces una de las partes que más les gusta a los peques: la manguera. Y es que a falta de piscina buena es una manguera, aunque el agua saliera tan caliente. Nadie se bañó… en realidad, se bañaron unos a otros…

La furgoneta salía por la puerta del seminario cargada de chiquillos de vuelta a sus casas… felices porque alguien los había tenido en cuenta… habían sido protagonistas. El seminario está a 1 km de sus casas, pero para muchos esta ha sido la excursión de su vida. El lugar es agradable, limpio, seguro... y sobre todo son amados incondicionalmente... muchas de las cosas de las que no disfruta en sus ambientes.

2 comentarios:

Héctor dijo...

Qué fiesta más entrañable!! Ojalá algún día esto también se pudiera hacer realidad cotidiana para ellos. Ya se sabe, los niños son niños a pesar de todo, aunque les hagan crecer pronto.

Jose Alberto dijo...

OI, Hector! gracias por tu asistencia técnica y por tu cariño por nuestro trabajo. ¡Ojalá pronto podamos contruir la casa para las niñas, y podáis venir a compartir la alegria de ser niños junto a nosotros en Fortaleza.
Alberto