miércoles, 3 de diciembre de 2014

CHIARA MAURILIO: "Una experiencia de Vida en el Hogar Santa Mónica".


Chiara es una joven romana que junto con su familia forma parte de la comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Consolación (Tre Pini, Roma). Hace muchísimos años que esa familia colabora en la parroquia y es amiga muy querida de los agustinos recoletos.  Chiara es licenciada en Idiomas e Comunicación Internacional, con especialización en el mundo árabe. Hace unos meses decidió que era hora de cumplir un deseo e se vino a Brasil a hacer una experiencia en el Hogar Santa Mónica. 

Era la noche del 5 de agosto de 2014 cuando entraba por primera vez en el CEU (cielo) acompañada por más de veinte àngeles... y lo gracioso era que no estaba soñando. Más de veinte “meninas” me estaban escoltando desde el aeropuerto internacional de Fortaleza “Pinto Martins” hasta su casa, el Lar Santa Mônica, ubicada justamente en el Condominio Espiritual Uirapurú (CEU), donde aún sin saberlo me quedarìa por los siguientes tres meses.
Llegar al Lar Santa Mônica fue como volver a casa. “Mis meninas” (como me dijo Padre José Alberto Moreno en el aeropuerto) y todos los que se convertirìan en mi familia brasileira estaban esperándome. Me acogieron con cariño, abrazos y mucha alegría, como si hubieran acogido a una hermana que regresase de un largo viaje al extranjero, y yo ya me sentía parte de aquella familia.

De hecho, ya desde muchos años conocía el Hogar Santa Mónica gracias a Padre Alberto el cual, cada vez que volvía a Roma para visitar la Parroquia de Santa Maria della Consolazione, nos ponía al día respecto a los progresos del proyecto. Nos mostraba en el mapa las casas construidas, nos enseñaba fotos contándonos la vida cotidiana del Lar con sus pequeñas victorias y sus dificultades; nos hablaba de las meninas acogidas y de las actividades que se iban desarrollando. El deseo de compartir y contribuir a aquella vida nació en mi y prometí a Padre Alberto que, apenas tuviese la oportunidad, me irìa a Fortaleza para visitarle y conocer a las pequeñas habitantes del Hogar en persona... y así fue!

La realidad del Lar Santa Mônica es peculiar y compleja así como cada una de las niñas y chicas que viven allí. Es un mosaico donde un frágil presente intenta reconciliarse con un pasado hecho de violencia y pobreza. Se lucha cada dia para encontrar un equilibrio y una paz interior, para aceptarse y amarse.


Los ánimos de las jóvenes se rebelan a un ritmo de vida intenso que comienza a las 5:30 de la madrugada. Los cuerpos aún dormidos se revoltan a mis llamadas de atención durante las clases de inglés pero pronto se liberan del cansancio en un partido apasionado de carimba. Allí toda la fuerza y el entusiasmo que tienen explota de repente recordandome que son niñas y adolescentes, que tienen derecho vivir una infancia y una adolescencia sin preocupaciones ni miedo.




Son jóvenes mujeres que intentan rescatarse de un pasado infeliz e injusto, lo cual desgraciadamente representa hoy en día la vida de muchas otras niñas y chicas en Fortaleza. En el Lar Santa Mônica, ellas tienen la oportunidad de vivir otra vez, de descubrir y experimentar valores nuevos para ellas, de trazar un camino hacia un futuro hecho de dignidad, estima y amor para sì mismas.

En este camino no están solas. Tienen la ayuda de todos los que trabajan allí (incluso de forma voluntaria), personas con una verdadera vocación que no dejan de asistir y apoiarlas día trás día, compartiendo con ellas momentos críticos pero también celebrando juntos nuevas victorias, como la admisión de una chica o un curso de formación.

Por mi parte, yo he recebido y compartido mucho con “mis meninas” así como con mis compañeros de vida en el Lar ya a partir de los primeros días. Creo que lo mejor haya sido el reciproco aprender el uno de la experiencia del otro a enfrentar la vida de forma positiva a pesar de la precariedad. Ha sido un honor acompañarles durante una parte de su camino. De estos meses me llevo el recuerdo de cariñosos abrazos, alegres gritos y de aquel amor sin límites que poco a poco me ha devuelto a la Vida.

























3 comentarios:

Anónimo dijo...

Simplemente GRACIAS, y que envidia nos dais.
Manolo + Rosi

Micaela Bianchini dijo...

Complimenti Chiara, sono felice che un membro della nostra Comunità Parrocchiale sia riuscito a vivere questa bellissima esperienza.
È stato commovente leggere le tue parole...
Micaela

Anabel Jimenez Cabello dijo...

Chiara, fue todo un privilegio poder compartir contigo ese "mágico lugar", el Lar Santa Mónica.
Gracias por tus sonrisa y como no....gracias por esas lagrimas, llenas de sentimiento y emoción.
¡Hasta pronto! un fuerte abrazo.