viernes, 13 de enero de 2012

CHICAS BRASILEÑAS EN EL EXTRANJERO: ¿PRINCESAS O CENICIENTAS?


El Diario del Noreste acaba de publicar una serie de informes sobre el tráfico/explotación sexual de mujeres brasileñas en el exterior. Os presentamos un resumen de este asunto. 

En busca de un proyecto de vida, ellas salen del país.
Los sueños son parte de la imaginación de las mujeres. Casarse con un príncipe, tener una familia, ser independientes y viajar a otros países, son los principales ideales de ellas. Muchas, en busca de un proyecto de vida, con el tiempo acaban por aventurarse viajando al extranjero. Ellas sólo quieren la oportunidad de una vida mejor que no encuentran en Brasil. Un sueño que surge de la necesidad. Van en busca de afecto, de autoestima y de trabajo. Unas pocas tienen la suerte de encontrar un gran amor y alcanzar el éxito financiero.

Pero muchas otras terminan persiguiendo el sueño que nunca existió y sólo encuentran violencia, maltrato, humillación y en algunos casos la cárcel. Muchas acaban engrosando la lista de estadísticas del tráfico de seres humanos, viajando principalmente a países europeos como Italia, España y Portugal.
Una vez allí, el mundo de la Cenicienta se derrumba. Las historias son tristes, impactantes…. Muchas mujeres terminan sin posibilidad de recuperar sus vidas y, en algunos casos, la solución se alcanza mediante un procedimiento judicial o natural. Según el Censo del 2010, el año pasado 7213 las mujeres han emigrado al extranjero. Y es Italia el país elegido en primer lugar (1.597). En segundo lugar es Portugal, con 989 mujeres.

El superintendente del Centro de Lucha contra la Trata de Personas (Netpia), Andreia Costa, dijo que el estado está experimentando una pobreza real y es en este contexto que surgen las propuestas para viajar al extranjero. "Cuando ellas aceptan, contraen una deuda con la red delictiva. Algunas caen en la prostitución organizada por el contrabando. Otras, son esclavizadas. La trata es una nueva forma de esclavitud de las personas", dice.

Aunque algunas mujeres, inspiradas por un sueño, sabiendo que se van al extranjero a trabajar como prostitutas en ciertas situaciones, no tienen la noción exacta de lo que se enfrentarán en un país desconocido. Cuando llegan se encuentra privadas de la libertad, sin documentos y sufriendo todo tipo de violencia. Pero eso poco importa a estas mujeres desesperadas por forjarse un futuro de vida que, según ellas, les dará una vida mejor para la familia y los niños que salen de Brasil.

El desafío más grande para frenar el tráfico de mujeres es asegurar un nivel socio-económico que pueda tirarles de la cabeza la idea de aventurarse en un viaje a otro país. Todos somos responsables: los políticos, la sociedad, las ONGs, las iglesias, etc. Y todos debemos contribuir a eliminar estos problemas. Cuanto más crece la economía de la “potencia” que es Brasil, más aumenta la desesperanza en los ojos de los pobres, niños, jóvenes, ancianos ... Las jóvenes en Brasil no tendrán que soñar con un príncipe en Europa o en EE.UU. Tienen el derecho a soñar con ser "princesas" aquí en su tierra. Todo esto lo conseguiremos cuando consigamos mejorar la educación en las escuelas públicas, creemos oportunidades para todos en las universidades públicas, exista una distribución justa de los ingresos a través de salarios más justos, promovamos la cultura, la ética, la religión, etc.


También puedes leer la noticia en lengua portuguesa:

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